Cierro los ojos
para que el mundo entero calle.
La palabra última pronunciada
la dejo ingrávida.
Pienso en que moriré con puntualidad
para a la hora de reinventarme,
ser un poco más exacto.
Cojo una fruta,
cualquier fruta,
y abro mi sonrisa
pensando en aquellos momentos.
El arte exiliado,
la maleta repleta de versos,
mis manos…
mis manos entre mías y suyas,
muerdo,
miro,
estallo en una carcajada...
Alguien que pasa por aquí
me mira extrañado,
con cara casi de susto…
y yo más río.
Cierro los ojos
para que el mundo entero calle.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
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