viernes, 12 de septiembre de 2008
Dulces sueños. J. Guerra.
La dulce profesora que en la infancia tantos sueños me concedió, reaparece hoy para proponer un proyecto de vida extraordinario. Pequeños centauros y otros seres que yo creía mitológicos, nos acompañarán en la difícil misión de ablandar espinas. Y es que muchos tienen el cuerpo lleno de ellas, unos por vicio y otros por falta de convicción. En fin, que esta punzante tarea que me regala, es para mí, otro sueño inmejorable.
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