He decidido despertar y dormir en el abismo,
donde las cosas penden de un hilo,
en el filo de las navajas,
en el caos de esta ciudad.
Las esquinas aparecen afiladas,
cada día más profusas
llenas de pintadas
tan irrelevantes como mi presencia aquí.
Repaso en mi memoria los momentos ácidos,
Reinterpreto miradas y gestos
En busca de soluciones
Que se antojan complejas.
Aún así encuentro connotaciones dramáticas,
Meras filias por el pecho incontrolable…
Balbuceo
Y descubro una calle que nunca había visto.
Asumo mi rol de ciudadano
Y decido, según Ockham,
Mimetizarme con el medio
Sin hacer más ruido que un perro.
Y es desde esta perspectiva,
Donde lo horizontal me queda más a pata,
Que descubro que mear en las malditas esquinas
Me gusta.
Que buscar en los desperdicios y bolsas de basura
Es mucho más gratificante
Que buscar miradas expiatorias
En la Calle Castillo.
La parsimonia asimilada,
La economía de palabras mal sonantes
Y la simplicidad del asfalto visto de cerca
Me han devuelto a la calma.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
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