Mi pequeño rincón literario.
Minificción.
Microrrelatos.
Poemas.
Impresiones.
Javier Guerra
Autodescripción:
Con los debidos respetos a mi mismo, en estas pocas líneas me expongo, si bien, faltaría algo más de conocimientos. Soy un hombre terco, algo andrajoso cuando visto de andar por casa. He de confesar que existen ciertas plantas que enraízan sobre mi cabeza y llegan hasta mi cuello, actuando, estas, a modo de sombrero natural que evita un buen manojo de sobresaltos, aunque claro, con estas ramas no es fácil ir a donde uno desee. Mi caminar e incluso mi voz pueden parecer algo rústicas, de hecho, en el medio rural es donde, por mi emocionante condición, mejor me mimetizo. Desmemorizo con gran facilidad, incluso excesiva, hecho éste, que me ha provocado ciertas confusiones (por no hablar de las confrontaciones con los más memorísticos individuos). El custodio de mis seres queridos es algo importante para la existencia que me sostiene, procurando mullidos acogimientos a aquellos que realmente merecido lo tienen, pero… para los que no, pues prefiero ser áspero en la representación. Sueño con que la buena voluntad deje de ser milagro y con el cese de muchos de los corporativismos que también a mi me salpican. Pertenezco al grupo de los de lento cavilar, procurando sacar provecho de los momentos sostenidos en el silencio. Nervioso de dedos. El corazón que poseo debe de ser grande pues mis camisas son de talla XL, si bien, a su interior, el paso es altamente restringido, no vaya a malgastar un espacio con lo que últimamente cuesta el metro cuadrado. Los ojos, o por lo menos la mirada, siempre en estado de curiosidad y alerta, supongo que en concordancia con mi signo de gran felino. Por último y como si fuera a terminar, recuerdo que mis conocimientos de expresión escasean, así pues, dejo esta descripción abierta al transcurrir y a lo que cada uno pueda o quiera pensar.
Manténte quieta, por favor. Si sigues hablando, tu cuerpo se mueve y no podré seguir escribiendo sobre tu vientre. No quiero que hables ni que me prometas tu amor de por vida. Lo único que deseo es que te mantengas quieta para terminar este poema que habla de tu piel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario