
Fotografía original de J. Guerra.
Después de escribir aquel poema que hablaba de piel y distancias, de deseo y confusión… tomé un último trago directamente de la botella, recogí algunas cosas que había llevado y sin despedirme, pude escapar por la rendija que quedaba bajo la puerta de tu habitación. Nunca más supe de tu piel hasta que te encontraron muerta de soledad, con un borrón de tinta en lo que quedaba de tu vientre.
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