domingo, 12 de octubre de 2008

Amor arácnido. J. Guerra.

Fotografía original de J. Guerra.
Sacó la mano por uno de los barrotes que lo custodiaban y pudo entonces comprobar que fuera llovía. Había perdido la vista por culpa de su veneno, pero aun así, por su pecho, emanaba el inconfundible suspiro que provoca el amor imposible. Ella y su pequeño cuerpo de araña, no hacían más que atormentar su presidio, penetrando en cada uno de sus sueños húmedos y en cada una de sus más disparatadas divagaciones. Ella y su pequeño cuerpo de araña, no sólo le habían quitada el privilegio de poder contemplarla, sino también la satisfacción de haber sido devorado lentamente.

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