domingo, 2 de noviembre de 2008
Horizontalmente hablando. J. Guerra.
Mis horizontes siempre permanecen quietos,
por ello,
los rebaños de estupideces se quedan al margen
porque esa fina línea siempre fue de mi dominio
y no usé palabras cóncavas para definirlos.
Mi letra, mi sangre y mi verdad los acuñan,
los protegen de las mentiras más angulosas
y de las musas que el poeta interpretaría
donde su inmensidad no alcanza más que el largo de una nariz.
Nadie los habrá tocado jamás,
demasiado delicados para los corazones toscos,
reservados, como no, solo para quien los pudiera acoger.
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